260313
Su cuerpo está colocado de modo que se exhiba lo mejor posible ante el hombre que mira el cuadro. El cuadro está pensado para atraer la sexualidad de él, y nada tiene que ver con la sexualidad de ella. (En este caso, y en general en toda la tradición europea, la convención de no pintar el vello del cuerpo femenino contribuye al mismo objetivo. El vello se asocia con la potencia sexual, con la pasión. Es preciso minimizar la pasión sexual de la mujer para que el espectador crea tener el monopolio de dicha pasión.). Las mujeres deben alimentar un apetito, no tener el suyo propio. [Sobre el cuadro Venus, Cupido, El tiempo y el Amor. Bronzino, 1503-1572]