260313
El espejo a menudo fue utilizado como símbolo de la vanidad de la mujer. Sin embargo, hay una hipocresía esencial en esta actitud moralizante. Se pintaba una mujer desnuda porque se disfrutaba mirándola, y si se le ponía un espejo en la mano y se titulaba al cuadro Vanidad, se condenaba moralmente a la mujer cuya desnudez se había retratado para el propio placer.