210523

Todos los días, el árbol derecho le decía al árbol torcido: “Mírame, soy alto y esbelto. Tú estás todo retorcido y encorvado. Nadie quiere mirarte”. Un día llegaron unos leñadores y vieron el árbol derecho y el árbol torcido, y dijeron: “Cortemos sólo los árboles derechos y dejemos el resto”. Los leñadores talaron todos los árboles derechos y los convirtieron en leños, palillos y papel. Pero el árbol torcido sigue allí, creciendo más fuerte y con una forma más extraña cada día. Con el tiempo, Kellesimone y Casey decidieron que era mucho mejor tener un árbol torcido como padre, aunque llevara los pantalones caídos por las rodillas.