181023

Cajal dijo algo que a mí me parece muy importante. Le preguntaron: “¿Cómo lo ha hecho? ¿Cómo ha logrado tener tanto éxito?”. Y él dijo: “Yo no soy ningún genio”. Y no lo era, le resultaba difícil aprender. Dijo: “Fui constante y flexible cuando los datos decían que me equivocaba. Fui capaz de cambiar y reintentarlo desde otra perspectiva”. Dijo: “Yo he conocido y trabajado con muchos genios. Y lo malo que tienen los genios, aquellos que consideramos inteligentes y que aprenden rápido, es que se acostumbran a aprender cosas muy rápidamente y a tener siempre razón. Al menos cuando son jóvenes, cuando las respuestas son más sencillas. Y con el tiempo, cuando se hacen mayores y maduran, pueden tender a… están tan acostumbrados a tener siempre razón que sacan conclusiones precipitadas, toman decisiones rápidas, y cuando se equivocan no pueden cambiar de opinión. En lugar de eso, utilizan su inteligencia para idear distintas maneras de justificar su error”.