180729
El marketing me encanta, me admira y me apasiona. Es una pieza clave para entender la actividad empresarial: el ángulo de su estudio que se centra en la creación, comunicación, entrega e intercambio de propuestas de valor. En mi ámbito profesional (un ámbito bastante difuso que gira alrededor de la aplicación a la estrategia empresarial de las mejores prácticas del Diseño en general y el Diseño Centrado en las Personas en particular) el marketing es vital. De hecho, en términos estrictos, casi todo lo que hacemos pertenece a lo que tradicionalmente se llama Marketing de Producto (el esfuerzo por hacer cosas que la gente quiera). En España es muy corriente una visión muy limitada del marketing, centrada únicamente en el Marketing de Promoción (el esfuerzo de hacer que la gente quiera las cosas que hacemos), y eso en la comunidad de gente que hace producto, viene acompañado de cierto desdén o desprecio hacia la gestión de promoción. Me parece una actitud muy esnob. Yo no soy para nada un experto en marketing de promoción, y muchas de sus técnicas, especialmente las más tradicionales, como publicidad “above the line”, puede parecerme que muy a menudo se usan muy mal, de forma bastante engañosa y contribuyendo a los aspectos más destructivos de la sociedad de consumo. Pero una cosa es señalar eso, y otra muy distinta despreciar el marketing, así en global, lo que me parece equivocado, provinciano e ignorante.